En la escritura es igual de importante describir el entorno que el personaje o la acción. No podemos pretender que el lector se sienta introducido en la escena si no conoce el espacio. Veamos estas tres descripciones:
1. "El mayordomo cruzó apresurado el corredor principal, bandeja en mano, camino de las cocinas"
2. "Ainara se encaminó hacia el gran comedor, a través del suntuoso corredor principal, flanqueado por los retratos del anfitrión. Estos, combinados con la larguísima alfombra roja, anunciaban la pomposidad del marqués"
3. "El servicio abrió la puerta y Sara entró tímidamente en la mansión. La visión del gran corredor le sobrecogió. No sabía bien qué era... los retratos de mirada inquisitoria, la exagerada longitud del pasillo que podría albergar tres veces su casa, el rancio olor de la madera vieja, la oscuridad de la bóveda superior... incluso el eco de sus pasos al pisar el empedrado que precedía a la roja alfombra que cubría el suelo le resultaba inquietante"
Tenemos tres escenas, y las tres se refieren a una misma estancia. No por ello hay una mejor que la otra, si no que depende de lo que quieras transmitir y la importancia del mismo espacio. Como habéis podido comprobar, una descripción de un entorno es un buen momento para ver como se siente un personaje, para desarrollar su personalidad o incluso para sacar conclusiones que quieras hacer llegar al lector.
¿Va a suceder algo en esa estancia? ¿Es importante para la trama? ¿Hay algo en este espacio que vaya ser utilizado? Hay veces que ni siquiera hace falta mencionar un lugar. Si carece de total importancia casi es mejor dejarlo al margen. Tú, como autor, puedes saber de ese lugar. Puedes desarrollarlo para darle cuerpo a la trama, pero luego no hacer ni siquiera una mención. Sobre esto hablaré más en el post sobre la creación de un universo.

En otras ocasiones una sencilla mención es suficiente:
"Pablo dejó sus cosas en la sencilla habitación de hostal que había alquilado cerca de Gran Vía"
Aquí hemos hecho mención a la habitación, enriqueciéndola con un adjetivo, que siempre ayuda, pero quizás no necesitemos saber más sobre ella, si no aporta nada a la trama.
Sin embargo pongamos que futuramente volveremos a ella, porque las cosas de Pablo son relevantes en la historia. Entonces quizás deberíamos probar con esto:
"Pablo dejó el maletín en la cómoda de madera que había junto a la cama, en la sencilla habitación que había alquilado cerca de Gran Vía"
Aquí ya estamos dando algún dato extra. Ya tenemos localizado el objeto, ya tenemos una pequeña imagen de la estancia. El lector puede generar un espacio con esto.
Aquí no voy a decir mucho más, puesto que el ejemplo de Sara entrando en el corredor nos es suficiente. Eso sí, tengamos en cuenta que el lector va a crear de lo que le demos, así que si le damos un solo punto de vista, el de Sara, va a desconfiar del marqués, va a sentirse incómodo, en el lugar.
Si en este último caso utilizamos otro personaje además del primero para dar una visión distinta, entonces estaremos marcando la personalidad de cada uno de ellos. Es el caso, en las descripciones originales de dar la visión de Ainara, además de la de Sara. Y además de mostrar la personalidad de cada uno de ellos, estaremos dejando un punto de vista objetivo del espacio, que ya no depende que como lo ve un solo personaje, si no de varias miradas distintas sobre un mismo lugar, haciendo que sea el lector quien lo componga en su mente.
En conclusión, hay que dar a cada espacio su importancia pertinente, y en caso de duda, nunca viene de más extenderse en la descripción, antes que quedarse escaso en ella. Y con esto y un bizcocho... ¡nos vemos en el próximo post!
La descripción del espacio según su importancia

En otras ocasiones una sencilla mención es suficiente:
"Pablo dejó sus cosas en la sencilla habitación de hostal que había alquilado cerca de Gran Vía"
Aquí hemos hecho mención a la habitación, enriqueciéndola con un adjetivo, que siempre ayuda, pero quizás no necesitemos saber más sobre ella, si no aporta nada a la trama.
Sin embargo pongamos que futuramente volveremos a ella, porque las cosas de Pablo son relevantes en la historia. Entonces quizás deberíamos probar con esto:
"Pablo dejó el maletín en la cómoda de madera que había junto a la cama, en la sencilla habitación que había alquilado cerca de Gran Vía"
Aquí ya estamos dando algún dato extra. Ya tenemos localizado el objeto, ya tenemos una pequeña imagen de la estancia. El lector puede generar un espacio con esto.
La descripción del espacio según su importancia
Aquí no voy a decir mucho más, puesto que el ejemplo de Sara entrando en el corredor nos es suficiente. Eso sí, tengamos en cuenta que el lector va a crear de lo que le demos, así que si le damos un solo punto de vista, el de Sara, va a desconfiar del marqués, va a sentirse incómodo, en el lugar.Si en este último caso utilizamos otro personaje además del primero para dar una visión distinta, entonces estaremos marcando la personalidad de cada uno de ellos. Es el caso, en las descripciones originales de dar la visión de Ainara, además de la de Sara. Y además de mostrar la personalidad de cada uno de ellos, estaremos dejando un punto de vista objetivo del espacio, que ya no depende que como lo ve un solo personaje, si no de varias miradas distintas sobre un mismo lugar, haciendo que sea el lector quien lo componga en su mente.
En conclusión, hay que dar a cada espacio su importancia pertinente, y en caso de duda, nunca viene de más extenderse en la descripción, antes que quedarse escaso en ella. Y con esto y un bizcocho... ¡nos vemos en el próximo post!

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